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Capítulo 53: La Formación de la Montaña Meichi

The Mirror of the Xuan Clan·Capítulo 53 de 53·~7 min de lectura

Actualizado: 2026-08-04 06:23

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Cuando Li Chijing despertó, la luz de la lámpara ante sus ojos ardía obscura e insegura; extendido bajo él estaba un lecho muelle, y la Hermana Mayor Yuan Tuihuan iba esparciendo suavemente ungüento por su espalda. La herida se sentía fresca y agradable, y ya no le dolía de sobra.

"Mmph..."

Alzó un poco la cabeza con no poco esfuerzo, y viendo el cuarto amueblado todo de ollas de medicinas y tomos de píldoras, supo al punto que era el desván del Hermano Mayor Xiao Yuansi; así, con ronquera, preguntó:

"¿Dónde está el hermano mayor?"

"Se ha ido al Pico Yuanwu."

Yuan Tuihuan respondió con suavidad; su cabello caía en cascadas como una catarata, y las puntas negras como el ébano de sus trenzas rozaban ligeramente su nuca.

"No eres más que Respiración Embrionaria, y no puedes soportar esas píldoras curativas; la herida te la he remendado por hechicería, y con este ungüento además, estarás bueno para pasado mañana."

Pero Li Chijing seguía con Xiao Yuansi en la mente, y preguntó con alguna urgencia:

"¿Se ha ido el hermano mayor solo a ese Pico Yuanwu?"

"Y el maestro con él."

Yuan Tuihuan sonrió, y explicó:

"Aunque ese Deng Qiuzhi sea el vástago de alguna gran casa, no puede así oprimir a nuestro Pico Qingsui."

"Ese tipo no está en sus cabales."

Li Chijing bajó la cabeza y habló en tono apagado y hosco.

"Los Deng son todos de ese talante mudable e inconstante; no le hagas caso."

Yuan Tuihuan guardó el ungüento, y volvió a hablar con suavidad:

"El arte de la familia Deng fue desde el principio mutilado de una respiración vital; se llama el Qi Feroz de la Luna Nocturna. Generación tras generación, los antepasados Deng se afanaron y laboraron, pisándose cada uno los talones del otro, por remodelarlo y llevarlo a remate, y en estos cien años por fin lograron hacerlo cultivable — mas dejó tras de sí un mal que nubla la propia razón, de modo que los que lo dominan se vuelven siempre algo veleidosos y perversos, haciendo todas sus obras por capricho y antojo del momento."

Li Chijing se detuvo un momento, y preguntó:

"Este arte — ¿de cuántos grados es, que los Deng hayan de aferrarse a él?"

"Cinco grados."

Yuan Tuihuan respondió sin emoción; y viendo la ola de asombro que cruzó el rostro de Li Chijing, sonrió:

"Cuando esta noticia me llegó por primera vez, en años pasados, también quedé presa de asombro. Por no hablar de las transmisiones secretas de la secta, aun el más afamado Arte de las Lluvias Ordenadas por Qing del Secta Qingchi no es más que de cuatro grados — y he aquí que una mera familia bajo su mandato guarda un arte de un grado más."

Poniendo el ungüento en su anaquel, Yuan Tuihuan prosiguió:

"He oído que este arte suyo vino de la corte superior — el Palacio Primordial de la Esencia Lunar; y hace siglos aquel Palacio Inmortal de la Corte solía a menudo conceder este Qi Feroz de la Luna Nocturna. Un arte semejante tiene también el Secta Qingchi, llamado el Arte del Lago de la Luna Reflejando el Otoño, de los mismos cinco grados; y porque aquel Palacio Inmortal se ha retirado del mundo y no sale ya, también éste está falto de aquella respiración vital, y ningún hombre lo ha llevado jamás a su remate."

"Eso sé yo."

Li Chijing asintió, y respondió:

"Me lo contó el hermano mayor — a este arte le falta una respiración, nombrada la esencia lunar taiyin; y he oído que sólo uno en el Pico del Lago de la Luna, por una suerte dichosa, jamás llegó a dar con ella."

"Se consigue en el Lago de la Luna."

Yuan Tuihuan respondió en voz blanda, con una mirada de envidia en el rostro:

"Todas las medidas de esencia lunar taiyin que las Tres Sectas y Siete Puertas han cosechado en estos siglos pasados se ganaron del Lago de la Luna — ya de las conchas abandonadas de los antiguos, ya de las ruinas de sus palacios cavernosos, ya de los reinos secretos descendidos de sus transmisiones..."

Mas Li Chijing se quedó mirando embobado la almohada ante sí, y en su pecho el corazón le dio un súbito vuelco; una conjetura se le subió y apremió, sin precio, hasta los labios, mas la tragó antes que saliera.

"Hermana mayor, querría irme un tiempo a casa."

"¿Mmm?"

"Los hermanos escribieron en sus cartas que en estos años la salud de nuestro padre ha ido decayendo día a día, y este menor... querría verlo todavía unas cuantas veces más."

Yuan Tuihuan bajó la vista, sorprendida, consideró unas cuantas respiraciones y respondió:

"Dentro de unos meses he de ir al Llano de Setas a cobrar el tributo; la Gran Montaña de Li yace al oeste del Llano de Setas, de suerte que la ida y la vuelta serán bien cómodas."

"Bien; le agradezco, hermana mayor."

Li Chijing le sonrió su agradecimiento, y al volverse a acostar, se quedó musitando en silencio sobre algo.

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Li Xuanxuan había cultivado toda la noche; al alba esparció su Lluvia Espiritual y salió de la corte, y anduvo un trecho por el sendero de losas. Los aldeanos que iban con sus azadas al hombro le sonreían y lo saludaban, llamándole cada uno "pequeño señor inmortal."

Ya hacía cabe una docena de años que la familia Li había recogido aquel espejo, y una generación nueva de brazos de labor había crecido en los varios pueblos; el pueblo, también, se había acostumbrado al mandato de los Li. Lo que los aldeanos temían era a Li Xiangping, lo que reverenciaban era a Li Tongya, y lo que tenían por querido era a Li Xuanxuan, a quien habían visto crecer desde la cuna. Apenas si ninguno de los mozos tenía memoria de Li Mutian, que se acuclillaba en su montaña; sólo los pocos mayordomos que subían de vez en cuando a rendir cuenta guardaban un hondo respeto por él en el corazón, y sólo los viejos, juntados bajo los aleros a platicar de los años idos, acababan por traer a la memoria a aquel soldado viejo.

Li Xuanxuan anduvo un rato, empujó la puerta y entró en el huerto, y vio un gran estante de madera de laca, de media altura de hombre, tendido allí como una gran cama; esparcidas sobre él iban paja y hojas marchitas de arroz amarillo, y aquí y allá se habían amontonado niditos de astillas cepilladas y tierra quebrada, la cual cosa hacía una vista bastante donosa.

"Tía."

Sonrió, y juntó las manos en saludo a Liu Rouxuan, que se erguía al borde del estante atisbándolo de cerca, y luego preguntó:

"¿Cómo es que no veo a mis dos tíos-padres en el monte?"

"Tu tío segundo tomó algún Polvo Aclarante del Espíritu, y sacó además una Píldora del Origen de la Serpiente de casa, y se ha ido a clausura para romper hacia la quinta rueda de la Respiración Embrionaria — la Rueda de la Capital de Jade; ya debería salir dentro de poco, me parece."

Liu Rouxuan rió quedito, dejó las cuantas hojas de arroz espiritual que llevaba en la mano, y acariciando la cabeza de Li Xuanxuan, explicó:

"Los campos espirituales de los varios pueblos están ya todos en uso, de modo que tu tío ideó buscar en la Montaña Meichi, que está al lado, a ver si podía agrimensar algunos campos espirituales nuevos de ella."

"¡Ah, ya veo!"

Li Xuanxuan asintió, y estaba por hablar, cuando se oyó un toque ligero a la puerta del huerto, y una voz de allende llamó:

"¿Está en el huerto el primito joven? El señorito del clan tiene algunas órdenes."

Li Xuanxuan se dio prisa a abrir la puerta, y viendo a Li Qiuyang y Li Yesheng fuera del huerto, preguntó de sopetón:

"¿Qué es lo que anda mal?"

"Hablamos mientras andamos."

Li Qiuyang le tomó la mano, pidió venia a Liu Rouxuan, y se apresuró monte arriba con Li Yesheng.

"El señorito del clan ha visto algo malo en la Montaña Meichi, y mandó al tío Yesheng a buscarnos — dice que hay una formación en aquella montaña."

"¿¡Formación!?"

Li Xuanxuan se detuvo en seco al punto, y preguntó, asombrado:

"La Montaña Meichi ha yacido yerma y descuidada todos estos años; esa formación debe tener ya algunos siglos de edad, ¿no?"

"Así debe ser."

Li Qiuyang asintió, y respondió en voz baja:

"Lo mejor sería algún palacio cavernoso de inmortal, que nuestra casa cosechara algún provecho de él."

Li Xuanxuan, no siendo más que ocho o nueve años, hallaba algo penoso seguir el paso de dos mozos crecidos; frunció el ceño y trazó el mudra del Arte de Andar Espiritual, y dando una palmadita de luz blanca en sus piernas, se dio sosiego para seguirles los pasos, y luego prosiguió:

"Mas habremos de guardarnos de alguna suerte de trampa tendida! El maestro lo dijo antaño — no hay verdad en el refrán del pastel que cae de un cielo despejado."

Los dos siguieron un rato, trepando según andaban; cabal una hora de subida al monte les tomó, y allí hallaron a Li Xiangping sentado en una gran piedra azul, respirando y asentando su poder. Viendo subir a los tres, sonrió:

"Mirad ahora."

Diciendo esto, se levantó, tomó del hombro el largo arco de color cuervo, y asentando un pie en la piedra azul, sacó la flecha y la asentó en la cuerda, tendió aquella cuerda de blanco centelleante, y entornando los ojos, apuntó a la lodera de no lejos.

"¡Fiu!"

Un saetón de luz blanca salió de su mano, para caer en un santiamén sobre aquella ladera — mas se alzaron cimas y ondas por el aire, y la flecha, como si hubiera topado con algo, retiñó y cayó a la tierra.

"Flecha presta, esa."

Li Qiuyang la alabó primero, y luego se quedó atisbando la ladera, caviloso.

"Este arco es un instrumento espiritual; lo llamo el Arco del Cuervo Verde."

Li Xiangping sonrió, y dijo con voz grave:

"Debajo de esta ladera debería yacer una formación de ilusión, y quizá, además, una formación espiritual concebida del todo para la defensa."

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